Santillana Venezuela

6/11/2012

¿Por qué una educación basada en competencias?

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La educación es “la fuerza del futuro”, porque ella constituye uno de los instrumentos más poderosos para realizar el cambio. Uno de los desafíos más difíciles será el de modificar nuestro pensamiento de manera que enfrente la complejidad creciente, la rapidez de los cambios y lo imprevisible que caracterizan nuestro mundo.

Edgar Morin
Morin, E. Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, Buenos Aires,
Nueva Visión, 2001 (pp. 9).

 

Introducción
El enfoque de formación basada en competencias se ha extendido en los últimos años en América Latina como una manera de organizar y desarrollar los procesos formativos que se realizan en la escuela, de modo de responder a las demandas de la sociedad actual. El término competencia no es nuevo para los docentes, sin embargo, debido a las distintas acepciones con que se lo utiliza en el ámbito educativo, consideramos necesario clarificar cuál es el significado que le atribuimos en este artículo.

 

Origen del concepto de competencias
y distintos factores que contribuyeron a su extensión
en el campo educativo

En primera instancia, los cambios en la organización del trabajo derivados de las características de la sociedad actual y de los avances científico-tecnológicos promovieron el surgimiento de las “competencias profesionales”, como una forma de describir las funciones y las actividades que los trabajadores y profesionales debían desempeñar para una buena práctica de su oficio, en respuesta a las nuevas formas de organización del trabajo.

Esta nueva manera de describir el desempeño profesional planteó requerimientos a la formación y, por lo tanto, se enfatizó la necesidad de lograr una mayor coherencia entre los aprendizajes que el alumno logra en los centros y el futuro trabajo que va a desempeñar.

En segundo lugar, se advirtió sobre la existencia de gran cantidad de títulos de nivel superior que habilitan para el desempeño de una misma profesión y de planes de estudio que, en muchas oportunidades, se superponen y muestran una gran diversidad en las distintas universidades. Esta situación promovió la necesidad de lograr una equivalencia entre los títulos a partir de la definición de puntos en común. Se constituyeron equipos que adoptaron el concepto de competencia como una herramienta válida para definir los perfiles profesionales ligados a esos distintos títulos.

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El enfoque de formación basado en competencias
surgió como respuesta a los cambios sociales
científico-tecnológicos en el mundo del trabajo

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Por otra parte, las reflexiones sobre la función de la escuela para responder a las demandas de un mundo complejo y cambiante, a las exigencias de la sociedad de la información contribuyeron a que el desarrollo de competencias científicas, intelectuales, tecnológicas, sociales, éticas se considere como una alternativa para responder al propósito de la escuela hoy.

Finalmente, podemos mencionar otras bases científicas de tipo pedagógico, por ejemplo: las investigaciones sobre el aprendizaje (construcción social del conocimiento, aprendizaje significativo, enseñanza para la comprensión), sobre el proceso formativo y el rol del formador (Barbier), la necesidad del aprendizaje permanente y la construcción del saber hacer profesional (Schön). Estas nuevas concepciones sobre el enseñar y el aprender en la escuela de hoy contribuyeron a que la formación basada en competencias se constituya en una manera alternativa de abordar la formación.

Estos antecedentes fueron marcando un recorrido en la difusión del enfoque de formación basado en competencias. Surgió como respuesta a los cambios sociales, científico-tecnológicos en el mundo del trabajo, luego, impactó en el ámbito de la formación profesional y de la enseñanza superior y, por último, se extendió a los otros niveles educativos, en especial, a la escolaridad básica.

 

Las competencias en el mundo del trabajo
El concepto de competencia surgió, a partir de la década de los 80, en el marco de los estudios sociológicos, como una forma de describir las funciones y las actividades que debían desempeñar los trabajadores y los profesionales, y los criterios a los que debía responder la práctica del oficio para satisfacer las demandas derivadas de los cambios en el mundo del trabajo.

A fines de los 70, las innovaciones tecnológicas produjeron cambios en la organización del trabajo, los roles laborales se hicieron más complejos y demandaron el cumplimiento de múltiples funciones. La buena práctica del oficio comenzó a requerir que el trabajador, además de dominar procedimientos y técnicas, debiera participar en procesos de gestión de calidad, de cuidado del medio ambiente, adoptar medidas de prevención, identificar y resolver problemas que estuvieran dentro de sus responsabilidades.

Estas transformaciones motivaron la necesidad de encontrar una nueva forma para definir las calificaciones del trabajador y promovieron el surgimiento del paradigma de las competencias. Las competencias profesionales permitieron describir el saber hacer1 de los trabajadores, no sólo en términos de comportamientos observables, sino también, de capacidades no observables: abstracción, creatividad, dinamismo y comunicación, entre otras.

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El término competencia profesional
se utiliza en forma polisémica,
remitiendo a realidades diferentes

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Si bien el término se comenzó a utilizar en el ámbito de la sociología del trabajo y de la psicología laboral en las últimas décadas, encontramos antecedentes en una vieja definición del diccionario Larousse de 1930, que decía: “...en los asuntos comerciales e industriales, la competencia es el conjunto de los conocimientos, cualidades, capacidades, y aptitudes que permiten discutir, consultar y decidir sobre lo que concierne al trabajo. Supone conocimientos razonados, ya que se considera que no hay competencia completa si los conocimientos teóricos no son acompañados por las cualidades y la capacidad que permita ejecutar las decisiones que dicha competencia sugiere.”

En términos generales, esta definición presenta con claridad los atributos del desempeño competente. Sin embargo, a lo largo del tiempo, se usó el término con distintos significados, según los diversos enfoques y la realidad que pretendía definir.

Ropé realizó una investigación sobre el significado del concepto en artículos publicados en una revista francesa, en el período comprendido entre 1972 y 1975, y de 1990 a 1993, concluyendo que el término competencia profesional se utiliza en forma polisémica, remitiendo a realidades diferentes, aunque con la ilusión de que se trata de “una nueva teoría de las capacidades [...] de la cual la ‘competencia’ sería el concepto base”.

 

Las competencias en el sistema educativo
El enfoque de competencias tiene una amplia difusión en la enseñanza superior. Una de las razones es porque permite acercar los institutos de formación técnica y la universidad al mundo del trabajo.

Las competencias que definen una buena práctica profesional se toman como punto de partida para diseñar los procesos de formación y se contribuye de este modo a satisfacer los requerimientos de la sociedad, formar profesionales que puedan responder con autonomía a las crecientes necesidades de su desempeño profesional, que estén permanentemente actualizados sobre los avances científico-tecnológicos y los cambios en los procesos productivos.

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Las competencias se transformaron
en los objetivos generales de la escolaridad básica

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En los últimos años, el concepto de competencia se extendió a los otros niveles y modalidades del sistema educativo para referirse a los saberes que los alumnos deben adquirir en la escuela para integrarse en la sociedad en la que viven. Las competencias definidas como integración de capacidades puestas en juego en situaciones prácticas se transformaron en los objetivos generales de la escolaridad básica en los distintos aspectos: ético, social-político-comunitario, científico-tecnológico; de la expresión y la comunicación.


FUENTE: Ediciones Santillana, S.A., Enseñanza y evaluación por competencias. Problemáticas
y propuestas
, Buenos Aires, 2008 (pp. 25-29).

twitter   Por: EDITORIAL SANTILLANA
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#competencias     # educación     # formación     # pedagogía    
1 COMENTARIOS
jueves, 11 de junio 2015

no encuentro

katherine guerra

no encuentro la pagina del libro de sociales y no se como ponerla y por ultimo es de los paices latinoamericanos

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